SAN JUAN DE LA CRUZ


external image SANJUAN.JPG

Nació en 1542 en Fontiveros, Castilla y León. Su verdadero nombre es Juan de Yepes. Con nueve años se mudó a Medina del Campo, Valladolid. En este último lugar, Juan ingresó en un colegio de jesuitas con 17 años.

En 1563 ingresa en la orden religiosa Carmelita, cambiándose el nombre por el de Fray Juan de San Matías. Al siguiente año se desplaza a la universidad de Salamanca, donde estudia teología y le impartía clase Fray Luis de León. En 1567 es ordenado sacerdote y vuelve a modificar su nombre a Juan de la Cruz.

Trabó gran amistad con Teresa de Jesús, ayudándola con la reforma de las carmelitas que ella había iniciado. En 1568 Juan de la Cruz creó su primer convento de Carmelitas Descalzas. Tras sus intentos reformistas de las órdenes monásticas, pasó 9 meses de prisión en el convento de Toledo.

Durante este tiempo en prisión nace la composición “Cántico espiritual”. En sus poesías se puede entender su huida en 1578, tras la cual se ocultó en un convento de Jaén y continuó con su reforma de las carmelitas, creando varios conventos en Andalucía. A causa de su intransigencia volvió a prisión en el convento de la Peñuela, donde concluyó sus principales obras literarias. Al ser absuelto, se traslada a América y en 1591 muere. Años después es nombrado santo.


Su obra en prosa constituye un estudio muy profundo de la doctrina mística. Son cuatro largos tratados, en los que analiza, verso por verso, la doctrina contenida en sus tres poemas más importantes. A la Noche oscura del alma dedica dos tratados: uno con el mismo título y la Subida del Monte Carmelo. Los otros dos ensayos están consagrados a explicar El cántico espiritual y Llama de amor vivo, con esos mismos títulos.
La trascendencia de su prosa toma dos rumbos: el de análisis y explicación más completos de su obra, como ningún otro poeta lo ha hecho y la belleza de su estilo. Su prosa se caracteriza por su precisión de conceptos, la riqueza y selección esmerada del vocabulario y una riqueza poética. Pocos autores han logrado una prosa tan sugestiva y cautivadora. Para una mejor comprensión de la obra de San Juan de la Cruz hay que recurrir al estudio de sus versos, pero sin olvidar lo que él mismo ha escrito sobre ellos en una prosa única.